viernes, 17 de noviembre de 2017

Libro Comida divertida para niños

En el cole de los niños la biblioteca abre dos días de la semana después de las clases para motivar a los peques a leer. Me parece una fantástica idea. Nosotros vamos siempre que podemos y de vez en cuando encontramos verdaderos tesoros. La mayoría de las veces mis hijos cogen el cuento de La mora, es que les flipa, pero como pueden coger dos cada uno, siempre llevamos alguno nuevo (repiten mucho los títulos. Es curioso).

Hace poco Daniel encontró uno que le enamoró completamente. Se llama Comida divertida para niños y es absolutamente visual. A través de fotos nos cuenta como montar divertidos animales sin necesidad de hornear o usar la vitrocerámica. Ideal para mi pequeño cocinillas.

Se emocionó tanto que tuve que acabar yendo al supermercado para coger unos ingredientes que nos faltaban y hacerle feliz esa noche montando el primer animalito.  Podíamos elegir entre hamburguesas, perritos calientes, sandwiches, platos de pasta, de verduras o de frutas. Él eligió un perrito caliente con la cara de un gato.

Cuando tuvimos los ingredientes se puso manos a la obra muy feliz. Su hermano desistió antes de empezar porque no le apetecía nada. Se dedicó a mirar como lo hacía su hermano y a jugar con un juguete. Tampoco quiso que se lo hiciera yo. Se ve que él es más clásico. En vez de pepino, usamos champiñones porque olvidé comprar lo primero y en vez de los bigotes verdes, que no sé ni lo que son, usamos espaguettis de calabaza.

Quedaron muy chulos.

Los siguientes días hicimos también el erizo (que nos salió bastante mal porque las peras eran enanas y las uvas enormes) y el mosquito de frutas, que eran muy sencillos y podíamos montarlos con ingredientes que ya teníamos. A Daniel le encantan estas cosas, pero al pequeño seguía pasando del tema. Aunque ahora sí que pedía que se los hiciéramos para luego comérselos. Que pillo.

Y no dio tiempo a hacer nada más en esos quince días. Parece mentira, pero el tiempo pasa volando y no es tan fácil encontrar los huecos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Una heridita en el parque

"Parece que a Iván le ha pasado algo", me indicó una madre en medio de una conversación de tarde de parque. Miré hacia dónde me indicaba y vi a mi benjamín acercándose despacito con cara de ligera angustia. Venía cogiéndose una mano con la otra como si le doliera mucho.

Me preocupé un poco y fui a su encuentro. "¿Qué te ha pasado? ¿Te has hecho daño?", suelen ser mis palabras exactas cada vez que veo que un hijo mío se acerca a mí con esa expresión en la cara. El peque asintió y me mostró la mano sin decir palabra. En la palma había una rajita bastante pequeña. Como Iván estaba esperando una respuesta adecuada a la gravedad del asunto de su mami tuve que poner las neuronas a trabajar muy deprisa. ¡Jolín! Que eso yo a su edad lo consideraba una fruslería, pero se ve que el niño se estaba aburriendo de su juego en el parque y ahí tenía la escusa perfecta para reclamar mi atención.

"Siiiih, bueeeeno..." comencé vacilante. El chiquillo ni pestañeaba, "Ya veo el problema. Pues si, en efecto. Te has hecho una heridita, así que vamos a proceder a lavar..."

"Nooooooooo, lavar noooooo", ahora sí que pestañeaba y daba saltitos y hacía un teatro merecedor del oscar. No iba a dejar que se llevara los mimos gratis, así que seguí insistiendo hasta que me dejó echar un poco de agua de la botella sobre su mano. No negaré que dimos un poco el espectáculo, pero me salí con la mía antes de empezar la sesión de mimitos.

Que se alargó y se alargó... y se alargó. "¡Pero bueno Iván! ¿Qué pasa? ¿Por qué no quieres ir a jugar hoy?", le solté cuando ya me pareció que estaba abusando de la situación un pelín demasiado.

"Es que no pueeedo. Tengo una heriditaaaa" se quejó mostrándome de nuevo al mini raja, "Si me voy a jugar se me ensuciará, jooooo".

Aaay, que paciencia hay que tener

"Quiero una tirita" dijo con expresión tozuda en la cara. Oh oh, eso significa que sólo se irá de ahí con su tirita. Cuándo se enterarán estos fieras que las mamás no somos mágicas y no podemos hacer aparecer cosas con sólo chasquear los dedos. ¡Ojalá!

A ver. Saquemos la vena McGuiver. Rebuscando en su mochila entre las mier... esto... los tesoros que había encontrado en el patio ese día (cada día me sorprende con nuevas cosas recogidas del suelo: piedras, hojas, palos, restos de envases, gomaespuma azul... ¡De dónde sacaría la gomaespuma azul ¡ugh!). Tuve suerte y ese día había encontrado una cuerdita. Yuju.

Con eso y un clinex le hice un cutre vendaje aparente que le dejó lo bastante satisfecho como para volver con sus amigos a jugar.

El que diga que cada día de maternidad no es una aventura no sabe lo que dice.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Galletas estrella de castañas

Estaba yo navegando en twitter tranquilamente cuando un tuit llamó poderosamente mi atención era de Madre Reciente y hacía alusión a un post de la Gulateca sobre unas deliciosas castañas ideales para Halloween. Me relamí golosa (el dulce es una de mis debilidades) y archivé el post en cosas pendientes para el próximo 31 de octubre. Menos mal que la autora del tuit me abrió los ojos y me sacó de mis estrechas miras. ¿Para qué esperar? Cambia de fantasmas a estrellas e ideal para las Navidades que ya se huelen.

Lo cierto es que son ideales para otoño. Jolín, que el ingrediente principal son deliciosas castañas asadas (Mmmmm... otra de mis debilidades).

¡Decidido! Busqué los ingredientes y me metí en la cocina con el firme propósito de dar una sorpresa a Raúl y los churumbeles. Lo cierto es que es ideal para hacerlas con ellos, pero estaban liados y... Buenos, vale, que no tenía ganas de cocina encharcada ese día. Vale, ya lo he dicho.

Pero no fue tan fácil porque Daniel tiene un radar para estas cosas y poco después lo tenía en la cocina. Otra confesión: pasé de los pasos detallados del post y lo metí todo a trocmocho en la thermomix, como hago siempre. Para que voy a engañar a nadie.

A ver. Que las castañas las asé al horno como sugerían en el post (tenían tres sugerencias y me pareció la más fácil y limpia). Luego las piqué sin llegar a hacerlas puré. Dejé trocitos como recomendaba la autora de la receta. Pero luego ya metía el resto de ingredientes pesando en el vaso. Lo mezclé todo a velocidad 3 y ¡ale! a hacer bolitas.

Justo en ese momento llegó el mayor. Se empeñó en ayudarme a hacer bolitas y lo que hacía era comerse la masa. Después se nos arrimó el pequeño que ya devoraba la masa sin disimulo. No me quedó más remedio que echarlos de la cocina  si quería que quedara algo para las galletas.

Se fueron refunfuñando mientras yo acaba de hacer las formas de las estrellas con un molde. Metí la masa en el horno y a la media hora las saqué doraditas y desprendiendo un olor que era pecado. Así que las fieras volvieron para ver si caía algo. Pero como seguimos con NO viembre se fueron a la cama con las ganas. Hasta diciembre nada de postres en la cena.

Hubo lágrimas, lamentaciones y desgarro, pero las galletas llegaron intactas al desayuno. Que fue justo cuando las probamos. No hizo falta hacer mucho esfuerzo para que se levantaran de la cama. Saltaron de las sábanas a la mesa del comedor al primer toque.

Estaban tan buenas que no duraron más de dos asaltos. Ya me han hecho prometer que las repetiríamos. "Aunque sólo hagas la masa. Sin el horno también está buena" me pidió el pequeño. No saben nada estos dos pillos.

martes, 14 de noviembre de 2017

Monte de Valdelatas

Estoy deseando que llueva para que se limpie el ambiente y se llenen los embalses (entre otros), pero como no parece que el tiempo me vaya a hacer feliz a corto plazo aprovechamos todos los domingos para hacer excursiones. Hasta ahora nos íbamos al parque Juan Carlos I (se está convirtiendo en costumbre), pero éste hemos cambiado. Raúl propuso el Monte de Valdelatas y a mí me pareció un plan genial.

Allá que nos fuimos con dos niños muy bulliciosos. En cuanto pusieron el pie fuera del coche comenzaron su aventura. Desde el primer momento se puso de manifiesto que un orco-troll andaba suelto por ese "bosque". Ramas rotas, árboles caídos, "huesos" y "restos de animales"... un desastre total. Había que pararle los pies al bicho.

Hubo que luchar contra monstruos terribles, salvar peligros extremos, escapar de trampas arbóreas, cruzar charc... estooo... océanos, océanos, quería decir...

Vamos, que yo flipaba con tal despliegue de imaginación. Normalmente es alimentada por los padres, pero se nos han independizado. Y nosotros los observábamos con una mezcla de orgullo y nostalgia. Ya no nos necesitan para vivir sus propias aventuras épicas.

Encontraron la guarida del orco-troll. pero la bestia había volado. Hubo que seguirle la pista hasta un claro en el que se desarrolló la batalla. Mis niños iban pertrechados con unas armas impresionantes: ¡los mega palos! Que fueron confiscados poco después de la batalla por demasiado peligrosos en malas manos (las suyas).

Ni que decir que el orco-troll fue vencido y... ejem... masacrado. Y que no se te ocurra defender al monstruo, loca, "¿es que no has visto el reguero de cadáveres que ha ido dejando hasta que hemos acabado con él?".

La verdad que el entorno se prestaba a ese tipo de juegos. Nos ha gustado mucho el lugar para dar largos paseos (yo acabé agotada, lo confieso). Volveremos.









lunes, 13 de noviembre de 2017

El juego del Bardo

Tuvimos mucho dragones en las canciones de los bardos ;)
Este juego se lo inventó el papá de las criaturas y me ha hecho mucha gracia. Consiste en que a uno le toca el turno y cuenta un hecho normal, por ejemplo: "Un niño tiró un palo y le dio a un pájaro".

Entonces el resto se convierten en Bardos y tiene que cantar una hazaña muy exagerada a partir de esa historia sencilla. Por ejemplo: "Un caballero con armadura de adamantium sacó su espada llena de sangre de guerras pasadas y ensartó al malvado Fenix oscuro que murió entre llamaradas de fuego negro y chillidos terroríficos que rasgaban el alma del valiente héroe" o "El ogro repugnante, lleno de verrugas asquerosas y garras por manos, lanzó su enorme garrote lleno de pinchos afilados y acertó al águila bicéfala en su poderoso pecho, pero esta salió indemne y le arrancó el corazón con uno de sus afilados picos de oro". Entonces el que le toca elige la versión del bardo que más le ha gustado.

El problema es que tengo dos egocéntricos en pequeñito que se empeñaban en contar el hecho normal y la narración del bardo ellos mismos para elegir su propia versión. En fin, supongo que así también tiene su gracia. Bueno, no, pero nunca sabes en qué van a derivar los acontecimientos con estas fieras.

Al final cada uno contaba  dos versiones y se despiporraban de risa. El caso es pasarlo bien, aunque nos saltemos la reglas.

sábado, 11 de noviembre de 2017

NO viembre

Quien me haya leído un poco de continuo ya habrá vislumbrado entre líneas, o claramente, que mis churumbeles llevan una temporada de aupa batiendo récords en rebeldía, desobediencia y mal comportamiento. Y el que no, pues ya se lo digo yo. Desde finales de julio están que no se aguantan ni ellos. Un horror.

Así que a primeros de octubre se me ocurrió un plan maquivélico, algo terrible, no apto para conciencias sensibles, más propio de sus perversas mentes que de la mía, pero, oye, todo se pega, hasta la maldad en estado puro. En un mes entraríamos de lleno en NO viembre, el mes del NO, así, con mayúsculas. No postres, no sorpresitas, no cromos, no juguetitos del todo a cien, no chuches, no extras... Fuera de lo que es la rutina de parque y sus turnos de videojuegos los fines de semana (que nunca juegan completos porque los acaban perdiendo por mal comportamiento) no habría naaaaaaada.

Por supuesto, puse este mega super extra castigo, que les venía en unos 30 días, en su conocimiento inmediatamente y, como era de esperar, no me hicieron mucho caso. Pero era algo que ya tenía previsto. El tema es insistir. "Quedan 20 días para NO viembre", "Quedan 19 días para NO viembre", "Quedan 18 días para NOooooo viembre", bueno, creo que ya lo pillais. Y sí. Hizo efecto. Las caras de "Que sí pesada" fueron tiñéndose de preocupación, angustia y finalmente miedo.

"Pero ¿Estás de broma, verdad, mami?"

"NOooooooo, de broma nada. NO viembre se acercaaaaaaa".

Vale, puede que me pasara un poco, peeeero, os aseguro que se lo han ganado a pulso. Creedme.

Cuando ya faltaba menos de una semana empezaron las negociaciones. "¿Si me porto bien esta semana me quitas lo de NO viembre?"

"Ni flowers. Si te portas bien en NO viembre, diciembre no se convertirá en otro NO viembre"

"Buaaaaaaaaa", "Malaaaaaaaaa", "Crueeeeel" Si si. Como ven la paja en el ojo ajeno estos pájaros.

"Oye mami. Estoy pensando que si NO viembre es el mes del NO, diciembre es el mes de Di SI embre. O sea, di que sí a todo lo que digan tus hijos. ¿No?" Tendrá cara dura el mayor.

"Eso, eso" le secundó inmediatamente el pequeño.

"Podéis esperar sentados majos. Si os portais bien en NO viembre, volvemos a la normalidad en diciembre y si os portáis mal diciembre se convierte en otro NO viembre".

"Noooooo" "Buaaaaaaaa" "Queremos Di SI embreeeeee" "No es justo"

Exacto, la vida no es justa. Un aprendizaje más que se llevan. Sobre todo si la balanza la trucan ellos, que no pueden tener más morro Ainsss

El caso es que nos hemos metido de lleno en NO viembre. Una, como es blanda blandiblu, les perdonó el 1, día de Todos los Santos.

Pero en cuanto empezó el 2... Cuando empezó el 2... Dio comienzo la TRAGEDIA. Sí, señores. Perreta tras perreta y aquí una que se ha acomodado en el NO. Cada vez que me piden algo la respuesta es "NO viembre"
"Mami, ¿me compras unos cromos?
"NO viembre"
"Mami, ¿hay postre?"
"NO viembre"
"Jo mami, cómo te pasas"
"En tu mano está que no se repite NO viembre"

Pero claro, ellos están convencidísimos que aquí la mala que les quiere hacer la vida imposible soy yo y no que esto es una consecuencia de lo que la lían parda. No sé si al final les llegará el mensaje: "Si te portas bien lo tienes todo, si te portas mal lo pierdes todo". A ver, aclaremos, lo tienes todo dentro de una lógica y sentido común. Quedan descartadas las motosierras, ver "It" y el permiso para leer "Lobo solitario y su cachorro", por muy educativo que le haya parecido la parte que pudo leerse hasta que le pillé con las manos en la masa.

El caso es que estamos en NO viembre y no nos va del todo mal a pesar del boicot puntual del padre que se le olvida el castigazo en cuanto ve unas jornadas de juegos en el horizonte o le ofrecen un postre en casa de su madre (Hombre, Dácil, las abuelas que hagan lo que quieran en su casa y si lo que quieren es darnos postres, pues que lo hagan, blablablabla).

Olvidé decir que si los peques no comen dulces, ni chuches, ni bollería, ni chocolates... Los mayores tampoco. Me parecería demasiado cruel lo contrario. He aprovechado para aumentar el volumen de verduras en las comidas, con lo que mis tres hombres están hasta el gorro de judías, repollo, guisantes, zanahorias, calabaza, calabacín, coliflor, brócoli... Se nos va a quedar el organismo limpito, limpito. Ideal de cara a las Navidades.

Estoy pensando en instaurar NO viembre como costumbre familiar. Todo depende de las fieras.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Mondrago 1. Dragones de Tierra

Gracias a Boolino hemos tenido nuestro primer contacto con el universo Mondrago, escrito por la veterinaria y novelista Ana Galán: Dragones de Tierra.

La verdad que en un principio nos ha desconcertado un poco el primero de los tomos que conforman esta colección de aventuras dragoniles, sobre todo cuando nos encontramos un capítulo inicial que nos cuenta una aventura anterior. ¿Habrá una precuela más adelante? ¿Hay libros antes que no se han publicado? ¿Qué sentido tiene contarte algo que da para otra aventura completa en el primer número de una saga? En dos páginas y media se ventilan un argumento que promete mucho y el segundo capítulo empieza a plantear muy lentamente el inicio de otra historia.

Los acontecimientos se van sucediendo poco a poco hasta que el conflicto que desencadena la campaña de los cuatro amigos protagonista surge... ¡Al final! Sí, sí. Como lo lees. Al final del libro comienza lo que yo entiendo por desarrollo. A Daniel casi le da un pasmo cuando le digo ¡Fin! justo cuando las cosas se ponen más interesantes. ¿¿¿Cómo??? La cara de ambos niños fue un poema. ¿No nos vamos a enterar de quienes son los malvados, ni que pasa con los huevos, ni por qué hacen lo que hacen? Pues no. Hay que leer el siguiente libro y, presupongo por las sinopsis de los otros tres tomos, que el final no llegará hasta que completemos el cuarto libro que se ha publicado. Yo aconsejo que si estáis interesados os hagáis con todos antes de empezar porque la verdad es que se queda muy emocionante. Y que no leáis la sinopsis porque os cuenta todo lo que pasa en ese libro de principio a fin.

La historia en si enganchó a mis hijos desde el minuto cero. Ya el mapa que aparece nada más comenzar hizo que se emocionaran. Y la presentación de personajes con los cuatro amigos protagonistas y sus respectivos dragones fue otro puntazo ante sus ojos. A la vez que avanza la historia y nos iban explicando las clases de dragones que existían teníamos que volver a esa página para ver qué tipo de Dragón tenía cada uno.

El más salado, con diferencia es Mondrago, un dragón de agua que nació con las alas demasiado pequeñas para volar y que han caracterizado como un enorme perrito juguetón. A los peques les enamora incondicionalmente con sus travesuras y juegos. Hay que reconocer que es monísimo. Y si a esto añadimos que en la historia hay bebés dragón, quien se resiste.

Personalmente, hubiera preferido que me sumaran los cuatro tomos en un libro y leerme la historia del tirón, aunque entiendo que para el nivel de lectura de la mayoría de los niños de ocho años, edad desde la que se recomienda, puede ser  desalentador enfrentarte a 500 páginas todas juntitas. A mí me ha recordado a las novelas por fascículos de la época de mi abuela.

En definitiva, el principio está muy bien planteado, a los peques les ha encantado, pero es un libro incompleto que no se puede leer de forma unitaria.

Por cierto, Boolino está organizando un concurso muy divertido alrededor del mundo Mondrago en el que los niños tiene que hacer una ficha de personaje sobre un dragón con sus características, gustos, habilidades... Y dibujarlo. Mis hijos se lo han tomado como un personaje de rol y están ello.